¡Pequeños caprichos!

Uno de mis caprichos secretos es comprar libros de cocina. Es verdad que vemos muchas recetas por Internet, pero ese placer que sientes cuando una gota de leche o de harina se queda pegada en las hojas del libro no se puede sustituir. Llamadme romántica… que se le va a hacer!

Pero cuando hablo de libros, hablo de libros sobre pequeñas cosas, no de esos recetarios de 1.000 recetas que no vuelves a mirar en tu vida, mas que el día que lo compras.

Esta vez me he decidido por un libro sobre pan, ya que en mi casa, como buena gallega, nunca puede faltar este delicioso tesoro. Ni se os ocurra retirar el pan de una mesa llena de gallegos. Si lo hacéis estáis negandoles el placer de comer pan incluso después de tomar el café. Y que no se os olvide que en una cocina gallega nunca se dice que hay demasiado pan.

Resumiendo, el pan es como un santo santorum y por eso nunca me he atrevido a cocinar pan casero. Mi límite esta en la masa de las pizzas, quizás porque tuve un buen maestro italiano y eso, te inspira confianza.

Pero el pan, al igual que la masa de empanada, son dos asignaturas pendientes en mi cocina. Solo con pensar en hacer una mala empanada que no sea digna de llamarla “gallega” me da un vuelco el corazón.

Sin embargo, el momento ha llegado. Ya no puedo vivir más sin un pan auténtico. Ahora vivo en Madrid donde el pan de verdad brilla por su ausencia. Es algo que añoro: una buena barra artesana de cualquier panadería de mi tierra. Es imposible encontrar pan fresco en Madrid, es todo congelado y sabe a todo menos a pan. Me indigna cuando en la panadería del barrio me ofrecen una barra “gallega”, ¿una gallega? ¿de dónde? La única gallega que veo aquí soy yo!

Pues tras mucho pelearme con el que dice ser un panadero, he decidido meterme de lleno en el mundo del pan y para ello me he comprado este pequeño libro, a modo de comienzo.  No quería un libro muy complicado con 50.000 harinas y demás cosas imposibles de encontrar en el super. Buscaba un libro sencillo que me permita hacer pan en el horno de mi casa.

Este ha sido el elegido, El autentico sabor del Pan.

Capricho

Mi primer impulso fue comprarme el libro del gran Xavier Barriga, pero se que todavía me queda mucho para poder llegar a ser digna de hacer sus recetas 🙂 Además, como becaria que soy, he tirado por un libro más económico, ¡todo hay qué decirlo!

De momento he empezado con algo sencillo, unos bollitos. Y viendo lo bien que me han quedado puedo decir que voy por buen camino. Ya os iré comentando que van mis progresos.

Mi primer bollo

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Mis primeros bagels

El otro día leía en el país el origen de los bagels: polacos. La verdad es que me sorprendió bastante pues siempre pensé que era algo muy ingles. Quizás mi percepción sea por la cantidad de veces que he visto a los americanos comer bagels en las series de televisión.

Al ver el articulo se me antojo hacer unos, no deben ser muy difíciles  pensé yo, y encontré en Internet una receta que tenia muy buena pinta y además es de un blog que a mi me encanta: PepaCooks. Por supuesto a mi no me quedaron tan bonitos como en la foto, pero hice lo que pude.

Seguí la receta paso a paso, menos en la levadura. No se porque extraña razón mi panadero no quiere vender levadura fresca, y la verdad es que para mi es un engorro tener que ir a una gran superficie a comprarla. Así que decidí usar levadura en polvo, puse exactamente una cucharada de postre mas de lo que decía la receta. El resto lo hice a pies puntillas, no estoy para innovar (todavía).

Ingredientes para 8 piezas:

450 g de harina
125 ml de agua
125 ml de leche
1 huevo (agradecer a mis padres los huevos caseros que me mandan)
1 sobre de royal más una cucharada de postre (siento no ser tan precisa)
8 g de sal (la receta pone 8 gramos, yo puse una cucharada de postre)
5 g de azúcar (cucharada de postre menos llena que la de sal, si es un poco rudimentario, pero no tengo tantos instrumentos culinarios jajaja)
30 g de mantequilla derretida

Por supuesto, como becaria que soy no me puedo permitir muchos lujos, así que en vez de usar semillas de amapolas, decidí probar con ralladura de queso. Pero esto es a gusto del consumidor.

Manos a la masa:

  • Metí, tal y como decía PepaCooks, primero puse lo seco (la harina, la levadura, el azúcar, la sal) y después añadí los líquidos  pero un poquito templados. Después la mantequilla y la clara del huevo. Y comenzamos a formar la masa. No pensé que fuese a coger forma pero la verdad es que me quedo una buena masa, lisa y gordita. La tape con un paño de cocina y la deje crecer durante un hora exacta. Seguro que mi madre me diría algo como: a” eso aun le quedan 10 minutos” Pero para mi tenía una buena forma.
  • Con la masa hice 8 bolitas, y forme 8 donuts. Dejad un agujero grande que sino al crecer se os tapara y se perderá la forma. Volví a dejarlas reposar 10 minutos.
  • Ahora viene el paso más raro, poned agua a hervir y meter los bagels durante 10 segundos aprox. Si, a mi también me pareció extraño meter la masa en agua, pero la verdad es que se nota un montón este proceso.
  • Una vez sacados del agua los pintáis con la yema sobrante del huevo y añadís, en mi caso, queso rallado. Yo hice 4 lisos y 4 con queso, para ver que tal.

 

Y ya esta! Al horno durante 25 minutos, yo algo más, ya que tengo un horno bastante peleón.

Según el jurado de mi casa, están riquísimos. Me han sugerido que haga un montón para congelaros y poder desayunar todas las mañanas un bagel. Y ojo, en mi casa son muy críticos con mis aventuras culinarias 🙂