Mi rincón favorito para un office break

Hoy os quiero enseñar mi rinconcito favorito para desayunar, que aunque sea becaria también tengo mis 20 minutitos de desayuno, ¿qué clase de becaria explotada sería si no? 🙂

Tengo la suerte de que mi oficina está en el centro de Madrid, en el barrio de Chueca, y esto nos da un abanico enorme a la hora de elegir sitios para tomar un pequeño tentempié. Para mi, uno de los mejores es el Imperial del mercado de San Anton. Este mercado ya es genial de por si solo. Es una pequeña joya donde puedes encontrar grandes delicias. Pero vamos a lo que vamos.

Este bar, El Imperial,  se encuentra en el piso superior y desde su barra puedes observar todo lo que pasa por lo puestos del mercado. Buen sitio para detenerse y desconectar del bullicio de la oficina.

Mercado San Anton desde las nubes

Un paseo por las nubes de San Anton
Un paseo por las nubes de San Anton

Además tiene unos precios que son increíbles. Las promos del desayuno son baratísimas, incluso para una becaria como la que os escribe. Solo hay que probar el desayuno Imperial, por 3€  puedes desayunar unas huevos con patatas y jamón buenísimos. Si queréis un almuerzo/comida es la mejor solución. Además del precio, la materia prima es riquísima. El único fallo que le veo es el café. No vendría mal un cambio de distribuidor.

Sin lugar a duda, os lo recomiendo 🙂

Y vosotros, ¿Cuál es vuestro sitio favorito para hacer un break en la oficina?

Taberna

¡Pequeños caprichos!

Uno de mis caprichos secretos es comprar libros de cocina. Es verdad que vemos muchas recetas por Internet, pero ese placer que sientes cuando una gota de leche o de harina se queda pegada en las hojas del libro no se puede sustituir. Llamadme romántica… que se le va a hacer!

Pero cuando hablo de libros, hablo de libros sobre pequeñas cosas, no de esos recetarios de 1.000 recetas que no vuelves a mirar en tu vida, mas que el día que lo compras.

Esta vez me he decidido por un libro sobre pan, ya que en mi casa, como buena gallega, nunca puede faltar este delicioso tesoro. Ni se os ocurra retirar el pan de una mesa llena de gallegos. Si lo hacéis estáis negandoles el placer de comer pan incluso después de tomar el café. Y que no se os olvide que en una cocina gallega nunca se dice que hay demasiado pan.

Resumiendo, el pan es como un santo santorum y por eso nunca me he atrevido a cocinar pan casero. Mi límite esta en la masa de las pizzas, quizás porque tuve un buen maestro italiano y eso, te inspira confianza.

Pero el pan, al igual que la masa de empanada, son dos asignaturas pendientes en mi cocina. Solo con pensar en hacer una mala empanada que no sea digna de llamarla “gallega” me da un vuelco el corazón.

Sin embargo, el momento ha llegado. Ya no puedo vivir más sin un pan auténtico. Ahora vivo en Madrid donde el pan de verdad brilla por su ausencia. Es algo que añoro: una buena barra artesana de cualquier panadería de mi tierra. Es imposible encontrar pan fresco en Madrid, es todo congelado y sabe a todo menos a pan. Me indigna cuando en la panadería del barrio me ofrecen una barra “gallega”, ¿una gallega? ¿de dónde? La única gallega que veo aquí soy yo!

Pues tras mucho pelearme con el que dice ser un panadero, he decidido meterme de lleno en el mundo del pan y para ello me he comprado este pequeño libro, a modo de comienzo.  No quería un libro muy complicado con 50.000 harinas y demás cosas imposibles de encontrar en el super. Buscaba un libro sencillo que me permita hacer pan en el horno de mi casa.

Este ha sido el elegido, El autentico sabor del Pan.

Capricho

Mi primer impulso fue comprarme el libro del gran Xavier Barriga, pero se que todavía me queda mucho para poder llegar a ser digna de hacer sus recetas 🙂 Además, como becaria que soy, he tirado por un libro más económico, ¡todo hay qué decirlo!

De momento he empezado con algo sencillo, unos bollitos. Y viendo lo bien que me han quedado puedo decir que voy por buen camino. Ya os iré comentando que van mis progresos.

Mi primer bollo